DE PROFUNDIS…
H.M. PRISON, READING (enero-marzo 1987)
Querido Bosie (Alfred Douglas): Aquí encerrado entre cuatro paredes, sin poder percibir ni el día ni la noche, y así durante dos años interminables, quiero expresarte en esta carta todo mi dolor, angustia y remordimientos. Todo lo que he sentido y todavía siento. No te culpo de nada, mas mía culpa es, por haberlo permitido. Por haberme dejado engañar. Pero pretendo, querido Bosie, que sepas cómo es mi existencia aquí, completamente solo y aislado, ya que tú nunca en el tiempo que he permanecido aquí te has dignado dar la cara ni has tenido la osadía de venir a verme, ni de escribirme, ¿es que ya no existo para ti?
Empezaré a contarte que en esta misiva con sus innumerables hojas no he podido desahogarme en una sola vez, sino en dos meses, puesto que el señor carcelero sólo me daba una hoja cada día, así como mi manutención, consistente en tan solo un trozo de pan y un cuenco lleno de algo viscoso. ¿Te acuerdas de las comidas lujosas que tú imponías arrastrándome a mí en nuestros mejores días?
Pero no voy a reprocharte nada, tan sólo quiero recordar, aquí en mi habitación oscura, que
“El sufrimiento es permanente, oscuro, y oscuro, y tiene la naturaleza del infinito”.
