OTRO BASTA YA
Era medianoche, se disponía a retirarse a su habitación. Antes de subir las escaleras echó un vistazo para cerciorarse de que todo estaba en orden. Una vez en la parte alta de la casa, también como de costumbre, se percató de que salía luz por debajo de la puerta de las habitaciones de sus hijos…….pensó: ¡Que alegría!, están en casa.
El país estaba revuelto y cada vez había más enfrentamientos en la calle: los jóvenes y tambien los menos jóvenes no estaban de acuerdo con el rumbo que estaba llevando el país. Lo que más le preocupaba era cómo su marido se iba envenenando día a día hasta el extremo de poder enfermar por todas las cuestiones que se estaban viviendo y otras muchas que estaban por venir. Por eso y tantas otras cosas se sentía feliz cuando su familia estaba en casa.
Una vez en la habitación observó que su marido dormía placidamente, pero su tranquilidad duró poco, pues en ese momento se oyó un estruendoso ruido en toda la urbanización despertando de un sobresalto Andoni, su marido. Se levantó rápidamente y abrió la ventana: ¡Qué pasa!... gritó y pudo ver cómo unos individuos estaban forzando a un vecino y con la resistencia de éste estaban dando fuertes golpes en las puertas de la entrada a la urbanización con el coche. Bajó rápidamente y antes de abrir la puerta de la calle, dio media vuelta, entró en el despacho, abrió el cajón derecho de su escritorio y cogió la pistola.
